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Caroline Rush |
Keith Allen mandola eléctrica, zanfona, guitarrón, bucles de batería y efectos |
Philip Rush violín eléctrico, guitarras, laúd, roncónes y efectos |
En unas maneras la historia de Europa está hecha por la tensión entre el sol y el viento. La gente ha seguido el sol del este al oueste. Se acercó los límites occidental de la tierra, donde llevó el viento en sus caras, del oueste al este.
El límite occidental de Europa comparte un estilo de vida, una belleza absorbente, una música grande.
Hay pocas ciudades en el litoral occidental. Vigo, Oporto, Lisboa se escuenden del mar.
Pero persiste la música, de las Hébridas a Donegal, de Connemara a los islas de Aran y luego a Kerry y West Cork, donde se disminue la tierra en islas bajas y elegantes y en mares pequeños del interior. Fastnet Rock. Los fines de la tierra.
Cornwall tiene su propia identidad, también: su propia história y su propia Fisterra, Land's End. Y después de una travesía corta, en un ferry hoy en día, está Bretaña: más música, un roncón distinto que imita el viento, con el grito de las gaviotas. Finisterre.
Entre Bretaña y la costa norte de España están los llanos de Aquitania; luego, Euskadi y Asturias con sus tradiciones fuertes y sus propias gaitas. En fin, Galicia con su idioma y sus vinos blancos y frescos, sus gaitas y panderetas, sus peregrinos y sus mariscos. Fisterra. El fin del mundo conocido. El campo de estrellas al fin de la Vía Láctea.
La música no es arcaica. No ha muerto. Se oye todo el tiempo. En bares, en la calle y en las plazas. La tocan en el radio y por la noche cuando reúnen amigos. Es una música para hoy.
Es una música fundado en roncones: los roncones de las gaitas, de la zanfona, del viento por la escultura de Chillida, la Elogio del Horizonte.
Escucha la música y es tuya.